DREAM THEATER / SCENES FROM A MEMORY
Dream Theater es una banda estadounidense de metal progresivo, iniciada por tres estudiantes de Berklee en 1985. En sus veintidós años, se ha convertido en una de las bandas de metal progresivo comercialmente más exitosas. Para los que no saben nada de rock progresivo, es un subgénero aparecido al final de la década de los 60 y que tuvo su máximo protagonismo durante la primera mitad de los 70. Se llama progresivo porque alude al carácter innovador que tuvo inicialmente el género, y por la importancia que concede a la progresión musical, el paso gradual, progresivo, de una sonoridad tranquila (acústica, medievalizante, folk, modal, de tempo lento) a otra power (eléctrica, tensa, acelerada, con influencia del blues y del jazz). El metal progresivo es el hijo monstruoso de este género, tomó los excesos del rock de los ’80, el virtuosismo instrumental del progre setentoso y la agresividad del metal. Dream Theater es probablemente la banda más grande del genero, sus músicos son altamente respetados por muchos de los nombres más grandes del rock y del metal. Me atrevo a decir que su música es el extremo del rock.
El disco es el quinto de la banda, y a mi criterio es el mejor disco para empezar a escuchar Dream, representa mejor que ningún otro lo que la banda es. Scenes From a Memory es un álbum conceptual que narra una única historia, acerca de un joven que descubre su pasado, el cuál está relacionado con el amor, asesinato e infelidad de Victoria Page. Osea, un lime importante, compuesto por unos tipos que les faltó amor en la infancia o algo por el estilo, el disco no solo narra una sola historia sino que encontramos las canciones relacionadas entre si en armonía, melodía y ritmo. Es una obra única por su solidez y continuidad, y si saben inglés es mucho más gráfico que ver una película. Las melodías de los temas, e incluso estribillos enteros re aparecen en otros tracks del disco, las letras se continúan un tras otras, y las armonias de los temas están tan fuertemente relacionadas que el disco se divide en Actos y escenas de varios temas. Imposible apreciar el sentido del disco salteando temas o escuchándolo en orden aleatorio, es decir que si vas a escuchar el tema 3 dream fiater que te bajaste, y crees que podes opinar sobre la banda o el disco, te recomiendo que pongas a pleno sabado en la tv y te tomes una copita de cianuro.
El primer track del disco es una intro, hipnótica, una barrera entre la realidad y el viaje, es la apertura del telón, es esencial acostarse, cerrar los ojos y seguir las instrucciones que nos dan. Y llega Overture, track II, con fracciones de Metropolis PT1 (del primer disco de Dream Theater), todos los temas son continuados, es decir que el disco podría ser un solo tema de 45 minutos. “Overture” es amistoso, feliz e instrumental, es la bienvenida al viaje que propone Scenes from a memory, pero al mismo tiempo la destreza musical de los integrantes sugiere una abrochada de cinturón. Bien sugerida, porque cuando el cd player marca track 3, aunque no sentimos que pasamos de canción, James Labrie entra al disco y la banda se termina de presentar con “Strange Deja vu”. A esta altura si no estas al palo necesitas ver un urólogo, “Strange Deja vu” es un tema compacto, de formato hasta comercial (estribillo-estrofa-puente), demoledor. La escena II comienza con “trough my words”, un track emo que hace de nexo para entrar en Fatal Tragedy, un tema de esencia metalera con momentos de tensión, y bocanadas destencionadas de aire, gran manejo de armonias. Aquí se siente por primera vez la parte difícil de escuchar de Dream, ponen en la mesa la cuota progresiva instrumental, un tema duro al oido, pero que lo acostumbra a lo que se viene.
Lo que se viene es “Beyond this life”, mucho mas duro que Fatal tragedy, a esta altura si es la primera vez que escuchas la banda no entendes nada, pero después de unos meses los empezas a querer. Es el tema más difícil de escuchar del disco, muy tensionado, agresivo, trabado, lleno de teoría musical aplicada a la física quántica. Cuando todo ya se fue al carajo, llega la escena V, “through her eyes”, una balada como solo las bandas de rock saben hacer. La banda armo tan estratégicamente el disco, que este tema es perfecto, abre, descansa y conmueve, es lo que el disco y el oído necesitaban: un break. Es muy simple carente de virtuosismo, mostrando quizás, que sus habilidades individuales son solo un medio y no un fin.
Acto II: Escena 1, Suena “Home”, con melodías orientales y sensaciones que recuerdan el desierto y medio oriente, un citar que acentúa la imagen a lo largo de una extensa intro. Una vez en medio oriente, demoledores, Portnoy y Petrucci, destruyen violentamente la sensación de baladita, y nos traen muerte, odio y destrucción. Tema muy completo, tiene más poder que los jinetes del Apocalipsis, agresividad, violencia y una sensación de libertad única. El estribillo libera toda la tensión, generada por riffs y arreglos virtuosos, un tema bien rudo, tan rudo que me da miedo escucharlo, asi que si fueron a garbarino y compraron un equipo de audio es ahora el momento de usarlo al palo. A “Home” le sigue “Dance of Eternity”, un instrumental donde se va todo de las manos, progresivo y aspero.
Finalmente, el disco cierra con un pack de tres temas de menor tempo, baladescos para que todos nos tomemos de las manos y reflexionemos cantando juntos. Las letras proponen algo diferente a las baladas de amor de los chicos de hoy, “One last time” se ensambla perfectamente a continuación de “Dance of eternity”, nos trae aire y limpieza, y recuerda baladas de fines de los ’80. Se luce el piano y James Labrie muestra su voz increíblemente cristalina. Un tema de estribillo pop marquetinero, pero de carácter progresivo. La escena ocho le pertenece a otro tema tranquilo y limpio, con un mensaje alentador que nos hace reflexionar, cuando nos morimos el espíritu sigue. El disco cierra con “Finally free”, un final perfecto, otra canción muy completa que encierra el ultimo capitulo de esta obra. De carácter mucho mas tranquilo que “Home”, pero cargado emocionalmente de la misma forma, cierra teatralmente y dándonos una sensación de inmensidad, incluyendo clases de bateria de Mark Portnoy.
Scenes from a memory es una obra maestra del metal progresivo, imponente en vivo y llena de contrastes. De gran contenido, un disco que debería ser estudiado en profundidad ya que es sorprendente cuando se logra entender. Se que es difícil de escuchar al principio, pero lo recomiendo como un clásico, un disco que abrirá tu oido y tu mente, y te hara pensar en dejarte el pelo largo y comprarte tachas.


